
Cuando buscamos una vivienda solemos fijarnos en lo más visible: los metros cuadrados, la luz natural, la distribución o si nos imaginamos viviendo allí.
Pero hay otros detalles menos evidentes que también pueden influir mucho en nuestro día a día. Uno de ellos es el certificado energético.
Seguro que alguna vez has visto en un anuncio una letra que va de la A a la G y has pasado por ella sin prestarle demasiada atención. Sin embargo, esa pequeña letra puede darte pistas sobre el comportamiento de la vivienda, su consumo energético y el confort que puede ofrecerte.
Vamos a verlo de forma sencilla.
¿Qué es el certificado energético?
El certificado energético es un documento oficial que evalúa la eficiencia energética de una vivienda.
Dicho de forma fácil, analiza cómo consume energía el inmueble para mantener unas condiciones normales de confort.
Después de realizar el estudio, la vivienda obtiene una calificación que va desde la letra A, que indica una mayor eficiencia, hasta la letra G, que corresponde a una menor eficiencia.
Es algo parecido a las etiquetas energéticas que vemos en los electrodomésticos y sirve para hacernos una idea de cómo se comporta la vivienda desde el punto de vista energético.
¿Qué información aporta?
Muchas personas creen que se limita a indicar una letra, pero en realidad contiene bastante más información.
Entre otros aspectos, muestra:
- El consumo energético estimado.
- Las emisiones de dióxido de carbono.
- El nivel de eficiencia de la vivienda.
- Algunas propuestas de mejora para reducir el consumo.
Por eso no conviene verlo únicamente como un trámite administrativo. También puede ayudarnos a conocer mejor la vivienda.
¿Por qué puede ser importante?
Cuando visitamos una casa solemos centrarnos en lo que vemos: el estado de las estancias, los acabados o la distribución.
Sin embargo, hay aspectos que se notan cuando ya vivimos en ella.
Una vivienda eficiente suele conservar mejor la temperatura interior, aprovechar mejor la energía y necesitar menos apoyo de calefacción o aire acondicionado para mantener una sensación agradable.
Como apasionada de los espacios bien pensados y de la decoración, siempre he creído que una vivienda confortable no depende solo de cómo se ve, sino también de cómo se siente cuando la habitamos.
Y en eso la eficiencia energética tiene mucho que decir.
¿Es obligatorio para vender o alquilar?
Sí.
En la mayoría de los casos, el certificado energético es obligatorio tanto para vender como para alquilar una vivienda.
Además, la calificación energética debe aparecer en los anuncios para que cualquier persona interesada pueda disponer de esa información antes de tomar una decisión.
Por eso forma parte de la documentación que conviene tener preparada cuando una vivienda sale al mercado.
¿Quién realiza el certificado?
Para obtener el certificado energético, un profesional habilitado debe visitar la vivienda y revisar sus características.
Durante la visita analiza distintos elementos que influyen en la eficiencia energética del inmueble, como, por ejemplo:
- Las ventanas.
- El aislamiento.
- Los cerramientos.
- Los sistemas de calefacción y refrigeración.
- La producción de agua caliente.
- Las características constructivas de la vivienda.
Con toda esa información realiza el cálculo y asigna la calificación energética correspondiente.
¿Una mala calificación dificulta la venta?
No necesariamente.
Una vivienda puede venderse o alquilarse independientemente de la letra que obtenga en su certificado energético.
Es cierto que cada vez hay más personas que valoran el ahorro energético y el confort, pero la decisión final suele depender de muchos factores: ubicación, distribución, estado de conservación, orientación, precio o necesidades personales.
La eficiencia energética es importante, pero es solo una pieza más del puzle.
¿Se puede mejorar la calificación?
En muchos casos sí.
Algunas mejoras que pueden ayudar son:
- Sustituir ventanas antiguas.
- Mejorar el aislamiento.
- Renovar sistemas de calefacción.
- Incorporar energías renovables.
- Reducir pérdidas de calor o frío.
Además de mejorar la calificación energética, muchas de estas actuaciones también pueden aumentar el confort diario de la vivienda.
Más allá de una simple letra
Cuando visitamos una casa, es normal que lo primero que nos conquiste sea su luminosidad, su distribución o el potencial que vemos en sus espacios.
Pero una vivienda es mucho más que lo que percibimos durante una visita.
También importa cómo se comportará en invierno, cómo responderá en verano y qué nivel de confort nos ofrecerá con el paso del tiempo.
El certificado energético nos aporta una información que no siempre está a la vista, pero que puede ayudarnos a conocer mejor el inmueble y a tomar decisiones más informadas.
Si estás valorando vender, comprar o alquilar una vivienda y crees que puedo ayudarte, puedes escribirme por WhatsApp y lo vemos con calma.
Carolina Conde
Autora de Más que Metros · Agente asociada en REMAX Pisuerga
