
Tanto si estás pensando en comprar una vivienda como si vas a poner la tuya a la venta, conocer su superficie real puede ayudarte a tomar mejores decisiones.
Cuando visitamos una vivienda solemos fijarnos en la distribución, la luz natural o el estado de la cocina y los baños. Sin embargo, hay un detalle que muchas veces damos por hecho: los metros cuadrados.
Y lo cierto es que no siempre coinciden con lo que imaginamos.
Hace años, cuando vivía en un piso de poco más de 60 metros cuadrados, unos amigos vinieron a visitarme. Uno de ellos, arquitecto, estaba convencido de que la vivienda era más grande de lo que yo decía. Aquella conversación me recordó algo que sigo viendo hoy en día: nuestra percepción del espacio no siempre coincide con la realidad.
Por eso, cuando estamos pensando en comprar una vivienda, conviene comprobar por nosotros mismos qué superficie tiene realmente.
¿Por qué merece la pena medir una vivienda?
El precio de una vivienda está estrechamente relacionado con sus metros cuadrados.
Sin embargo, no es raro encontrar anuncios donde la superficie indicada genera confusión. En ocasiones se habla de metros construidos, otras de metros útiles y, a veces, simplemente se utiliza una cifra aproximada.
Antes de realizar una oferta o iniciar una negociación, dedicar un poco de tiempo a comprobar las dimensiones reales puede ayudarnos a tomar decisiones con más seguridad.
Qué necesitas para tomar medidas
No hace falta contar con herramientas profesionales.
Un metro, papel, lápiz y algo de paciencia suelen ser suficientes para obtener una estimación bastante fiable de la superficie de una vivienda. También puede resultar útil hacer algunas fotografías para recordar detalles o revisar medidas posteriormente.
Lo importante no es hacer un plano perfecto, sino recopilar la información necesaria para entender el espacio.
Empieza habitación por habitación
Para evitar olvidos, lo mejor es recorrer la vivienda siguiendo un orden.
Puedes comenzar por la estancia más alejada de la entrada e ir avanzando poco a poco hasta completar todas las habitaciones. Salón, cocina, dormitorios, baños, pasillos o terrazas deben formar parte de la medición.
A mí me gusta ir anotando cada estancia en una lista e ir tachándola a medida que queda medida. Es una forma sencilla de comprobar que no se nos escapa nada.
Dibuja un croquis sencillo
No necesitas conocimientos técnicos ni programas de diseño.
Basta con dibujar cada estancia de forma aproximada, reflejando su forma real y cualquier elemento que pueda influir en la superficie disponible, como pilares, retranqueos o entrantes.
Ese pequeño dibujo será la base sobre la que anotar todas las medidas.
Toma las medidas principales
Una vez tengas el croquis, mide todas las paredes y anota sus dimensiones.
Si la habitación tiene una forma irregular, intenta dividirla mentalmente en figuras más sencillas. Esto facilitará después el cálculo de la superficie.
No olvides incluir espacios que a veces pasan desapercibidos, como distribuidores, pasillos o terrazas.
Cómo calcular los metros cuadrados
En habitaciones rectangulares el cálculo es muy sencillo: basta con multiplicar el largo por el ancho.
Cuando existen entrantes o salientes, suele resultar más práctico dividir la estancia en varias zonas y sumar o restar las superficies correspondientes.
No se trata de obtener una precisión milimétrica, sino de contar con una referencia fiable que nos permita valorar adecuadamente la vivienda.
La práctica ayuda
La primera vez que se mide una vivienda es normal sentirse algo perdido.
Por eso siempre recomiendo practicar antes en casa o en la vivienda de algún familiar. En poco tiempo se adquiere soltura y resulta mucho más sencillo detectar posibles errores.
Como ocurre con casi todo, la experiencia también cuenta.
Más allá de los metros cuadrados
Cuando buscamos una vivienda solemos fijarnos en una cifra: 70, 90 o 120 metros cuadrados.
Sin embargo, dos viviendas con la misma superficie pueden ofrecer sensaciones completamente distintas. La distribución, la orientación, la entrada de luz natural o el aprovechamiento del espacio influyen tanto o más que unos pocos metros de diferencia.
Por eso, además de conocer cuántos metros tiene una vivienda, merece la pena entender cómo están repartidos y qué posibilidades ofrece realmente.
En resumen, conocer los metros es importante, pero no siempre determina cómo se percibe una vivienda. Descubre
Por qué dos viviendas similares pueden venderse de forma muy diferente.
Si estás valorando vender o comprar una vivienda y crees que puedo ayudarte, puedes escribirme por WhatsApp y lo vemos con calma.
Carolina Conde
Autora de Más que Metros · Agente asociada en REMAX Pisuerga
